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Discriminación: Hospitales impiden a gays donar plasma

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Es por una recomendación de la Asociación Argentina de Hemoterapia, que no tiene en cuenta la regulación actual. La CHA formalizó las denuncias.

La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) recibió un aluvión de denuncias contra instituciones de Salud porque no se les permite donar sangre a ciudadanxs gays. En la Argentina, a pesar de estar viviendo momentos de cambios inclusivos históricos, como lo es la reciente Ley de cupo laboral trans en el sector estatal, muchas instituciones conservan viejas prácticas y demuestran que aún falta mucho para poder alcanzar la equidad y erradicar la estigmatización y discriminación a la comunidad homosexual.

La Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohemoterapia y Terapia Celular (AAHITC) impide que personas LGBTQI+ sean donantes de sangre, desconociendo así todas las normativas, cambios, avances y actualizaciones en materia de salud integral de las personas.

Por su parte la CHA presentó denuncias al Ministerio de Géneros, Mujeres y Diversidades, y al Ministerio de Salud de la Nación.

«La presentación a los Ministerios nace porque empezamos a recibir denuncias de algunos varones gays que, yendo a donar sangre, se encontraban en la entrevista que se realiza con la pregunta de si habían tenido relaciones sexuales con algún otro hombre, porque de ser así no podrían ser donantes. Entendemos que existe un desconocimiento de la reglamentación y modificación que se hizo, hace más de cinco años, a la Ley de Sangre, porque el punto no es con quién se tiene una relación sexual sino el tipo de relación sexual. No se habla de personas sino de situaciones riesgosas. Hubiese correspondido que, cuando se hace la entrevista previa a la donación, pregunten si había estado en alguna de las situaciones de riesgo, como puede ser: consumo de drogas, sexo sin ningún tipo de protección o con desconocido o desconocida», detalló la secretaria de la CHA, María Laura Oliver, en una entrevista con el programa Feria Franca, de Megafón radio.

La institución médica, salvo sus excepciones, porque es bueno y justo remarcar que no todxs lxs profesionales de la salud actúan de la misma forma, conserva sus principios morales y éticos retrógrados en muchas de sus prácticas actuales. Por citar algunos ejemplos, sobradas son las denuncias de personas trans que al momento de ir a atenderse se encuentran con que el personal de salud muchas veces no está informado sobre normativas o procedimientos actuales o trata de manera agresiva a lxs pacientes, desconociendo su derecho a la identidad de género auto-percibida y muchas veces derivan o dilatan resolución de casos aduciendo falta de conocimiento como por ejemplo sobre tratamientos hormonales en adolescentes trans.

Es oportuno recordar que, bajo la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se sancionó la Ley de Identidad de Género, que marcó un hito, no solo a nivel local sino también internacional. Por primera vez, el Estado reconoce a las personas trans como sujetxs de derechos, sin patologizarlas, ni judicializarlas. Desde el estado se han publicado guías para brindar un trato digno y una atención integral y de calidad a todxs lxs ciudadanxs. Por lo visto y acontecido a diario en muchas instituciones, el material no ha sido implementado por lxs profesionales de la salud. Estas guías, de fácil acceso y disponibles de manera virtual, proponen una revisión y actualización de protocolos y prácticas en el sistema en línea con la garantía del cumplimiento de la ley la cual forma parte de un nuevo paradigma de los derechos humanos.

En 2015, el Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Daniel Gollán, a partir de la resolución 1507 «eliminó expresamente» como prohibición para donar sangre la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

Tú también, Garraham

Una vez recibida la denuncia, desde la CHA consultaron a diferentes médicxs, instituciones, profesionales, integrantes de la comunidad en general y lograron constatar que la acción discriminatoria se replica en hospitales, clínicas y sanatorios, de gestión pública y privada.

«Un profesional de la institución donde se había realizado la denuncia nos contó que el tema era el que confecciona la planilla, es decir la AAHITC. Una vez comprobada esta información, empezamos a querer comunicarnos con la asociación, hicimos un rastreo por las publicaciones y encontramos que, efectivamente, en su página web está el formulario que descargan las distintas áreas de hemoterapia de hospitales, clínicas y sanatorios. Luego, hicimos la primera denuncia y, una vez hecha la denuncia, le dimos visibilidad pública en todas nuestras redes. A partir de ese momento, empezaron a llegar otras denuncias de otras ciudades y provincias de nuestro país», contó Olivier.

En medio de este contexto pandémico, donde muchos hospitales piden que la comunidad continúe realizando la práctica de donar sangre y hacen hincapié en las personas recuperadas de covid-19 para que se acerquen a donar plasma, en Rosario un joven que había contraído coronavirus intentó donar pero él también se encontró ante la misma situación de discriminación. Hace 13 años que Daniel dona sangre y plaquetas para niñas, niños, niñes del Hospital Garraham. Días atrás, desde la institución lo llamaron para confirmar su asistencia y la telefonista advirtió que la pareja de Daniel era un hombre y, cuando llegó a la Ciudad de Buenos Aires para realizar la extracción como lo hacía desde el 2017, una enfermera le solicitó que antes se dirija a la oficina de la jefa del Servicio de Hemoterapia. Luego de explicar que cumple con todos los requisitos médicos para ser donante y avalándose en la certificación de los análisis que se realiza habitualmente, no solo él sino también su pareja, la funcionaria le dijo que ella sigue las recomendaciones de la AAHITC y que prefería desobedecer la Ley, aplicando un criterio que considera más restrictivo, antes que poner en riesgo la salud de los pacientes.

Finalmente, Daniel no hizo la donación ya que la Jefa de Hemoterapia le advirtió que sus plaquetas podrían ser desechadas.

«El punto no es hacer denuncias, el punto es que lxs profesionales de salud se capaciten y se informen. Nosotras, nosotros, nosotres desde las distintas áreas de la comunidad LGBTQI+ estamos dispuestxs a charlar, a tener encuentros virtuales, además la bibliografía científica es de muy fácil acceso y allí queda claro que se habla de situaciones de riesgo y no de personas de riesgo», concluyó María Laura Olivier.

Es lamentable que muchas personas que están a cargo de realizar tareas tan importantes como el cuidado integral de la salud conserven pensamientos y acciones retrógradas, que afectan no sólo la vida de lxs ciudadanxs discriminadxs por su identidad de género u orientación sexual, sino que ponen en riesgo la vida de aquellas personas que no podrán acceder a obtener plasma para curarse del tan temido covid-19.

¿Hasta cuándo y hasta dónde el escudo de la heterosexualidad, el eslogan eclesiástico añejo seguirá operando en las mentes de una parte de la población que, a la hora de ayudar y salvar vidas, oprime, discrimina y excluye?

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