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Siga la farsa: Murió de covid, la sepultaron y estaba viva

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María Dora Garro había sido internada por neumonía. Su familia sepultó a otra persona y luego se enteró del error.

Una familia mendocina protagonizó una historia de terror. Según relató en Facebook una joven, su tío había llevado a su abuela a su médico de cabecera en la clínica Santa María por un fuerte dolor de espalda a principios de septiembre

Un par de días después, la mujer comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho, por lo que decidieron volver a llevarla al sanatorio para que la revisaran. Allí, fue internada por un principio de neumonía. Desde ese día la familia no pudo ver más a María Dora.

Según relató su nieta, «el jueves 10 de septiembre a las 01:30 hs recibimos el llamado con la noticia de que mi abuela había fallecido y en su acta de defunción dictaba fallecida por Covid-19, entre otras. Con todo el dolor del alma ese mismo día a las 15:30 hs. la enterramos, sufriendo el trauma y el dolor de esa situación», relató Shirley Hernández.

Hola gente, ella es mi abuela y les voy a contar el mal momento que nos hicieron pasar.Hace 10 días mi tío llevo a mi…

Publicado por Shirley Hernandez en Viernes, 11 de septiembre de 2020

Por protocolo, los pacientes fallecidos por Covid-19 no pueden ser velados y el cuerpo se entrega a cajón cerrado. Pero la sorpresa llegó este viernes a la tarde, cuando la familia de la mujer de 71 años recibió un inesperado llamado de la clínica, en el que le dijeron que se abuela estaba viva y pidiendo por ellos: «Por tal motivo y con extrema urgencia se dirige mi tío a la clínica a reconocer si verdaderamente mi abuela estaba viva. Efectivamente y a Dios gracias, mi abuela vive«, escribió la joven.

La imagen de María Dora Garro en la clínica. (Foto: TN.com.ar)
María Dora durante su internación

En su publicación, Shirley compartió el acta de defunción que le fue entregada y un video de cuando su abuela se reencontró con uno de sus hijos, al asistir a la clínica tras el segundo llamado. Allí, se puede ver al hombre vestido con el mameluco y toda la cara tapada, conteniendo la emoción de volver a ver a su madre.«¿Como puede ser que esto suceda en una clínica? ¿Como puede ser que jueguen así con los sentimientos de una familia? ¿Esto es realmente una clínica sería?», concluyó Hernández en su relato.

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